Nos preparamos toda la vida para ser quienes somos justo ahora. Todo lo que vivimos y aprendimos, todo lo que salió bien y lo que no salió tan bien, todo lo experimentamos nos trajo al punto en el que estamos hoy.

 

Somos más fuertes que antes en muchos sentidos porque tenemos un pasado que nos respalda. Pudimos sobrellevar momentos difíciles, construir lazos, trabajar, estudiar, sostener una familia o elegir no hacerlo. Incluso es posible que mucho de lo que logramos pase desapercibido a nuestra propia mirada.

 

 

Por eso, es importante valorar lo que pudimos para saber que podremos aún más.

 

Hay muchas posibilidades en nuestro futuro que solo necesitamos explorar.

 

Cuando pensamos o decimos que ya es demasiado tarde para algo, quizás estamos solo fabricando una excusa para ni siquiera intentarlo.

 

Cuando le recomendamos a otra persona mayor: “a tu edad no es buena idea” no le hacemos un favor y, por sobre todo, no estamos siendo justos.

 

Con sinceridad:

Lo que produce temor es la opinión de los demás y no las capacidades que tenemos.

Lo que nos detiene es la mirada ajena y no el deseo propio.

Es un día excelente para hacer planes sin excusas, porque lo mejor de todo es que:

“A tu edad, sabés mejor que nadie lo que querés y lo que no”.